RECORDATORIO 9:30 a. m. Estudios Bíblicos en la Escuela Bíblica

Perfil de tres monarcas: Saúl, David y Absalón

erosario
Creado por: erosario
Día: 11/15/2018 @ 12:00:00 am
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Introducción.  La drama de la historia pertenece al género dramático. El argumento trata de la obediencia y la autoridad en el reino de Dios. La historia se divide en dos partes:  en la primera se presenta a un rey anciano, Saúl, y a un pastorcito, David; y en la segunda, aparece de nuevo un rey anciano, David, y un joven, su hijo Absalón.  Es un relato corto y ameno que nos ayuda a comprender mejor el abuso de la autoridad.  El escritor usa la vida de tres monarcas:  Saúl, David y Absalón para darnos un mensaje sobre la sumisión, el quebrantamiento y cómo manejar la autoridad.

Opinión del autor.  Se interroga a sí mismo qué es lo que necesita este mundo:  si hombres talentosos, exteriormente capacitados u hombres de quebrantado corazón, pero interiormente transformados. Presenta el ejemplo de hombres a quienes se les ha dado el verdadero poder de Dios que han reunido ejércitos, han derrotado al enemigo, han puesto de manifiesto las poderosas obras de Dios, han predicado y profetizado con autoridad y elocuencia; pero también han arrojado lanzas, han odiado a otros hombres, han atacado al prójimo, han conspirado para asesinar, han profetizado desnudos y hasta han consultado brujería.

En qué me hizo pensar.  En que los dones de Dios una vez se dan no pueden ser revocados. Dios da el poder a los hombres por razones incomprensibles; por ejemplo, un hombre puede estar viviendo en pecado y el don exterior estar obrando perfectamente en él.  Una prueba de esto lo fue Saúl, que siendo el ungido de Dios, aun obrando mal, ganó muchas batallas; pero al final fue desechado.

En qué me confrontó.  ¿Cómo se puede saber con certeza que el hombre bajo el cual se está bajo autoridad es rey, según el orden del rey Saúl, o es un ungido del Señor, según el orden del rey David.  El autor establece que ningún hombre puede realmente saber quién verdaderamente es un David o un Saúl, que sólo Dios lo sabe.  No se puede asumir la autoridad de Dios y hacerle la guerra al Saúl, no se puede hacer casi nada o tal vez nada.  Sólo al paso del tiempo la conducta del líder revelará mucho acerca de él; pero a la misma vez, de la manera en que se reacciona ante un líder, sea un David o un Saúl, revelará mucho acerca de quién es verdaderamente.

En qué estoy de acuerdo.  Estoy de acuerdo con el autor cuando dice que el joven sabio David no añadía ni una sola palabra a las murmuraciones que oía de los gobernantes Saúl y Absalón porque era demasiado magnánimo.  Clausuraba todas estas palabras de escasez con una humilde palabra de condescendencia hacia los que tenían la responsabilidad de gobernar.  Además, expuso que algún día tendría que dar su opinión; y sí llegó ese día en que se lamentó y se manifestó su justa cólera convertida en un controlado y sereno mensaje de fuerza, pero nunca hablando contra el Rey, el ungido de Dios.

En qué no estoy de acuerdo.  Cuando el autor establece que ningún hombre puede realmente saber quién verdaderamente es un David o un Saúl, y que sólo Dios lo sabe.  Yo creo que sí se sabrá porque él mismo añade que al pasar el tiempo con la conducta del líder se sabrá si uno es de la orden de uno o del otro.  Lo que hay que tener cuidado es cómo uno reaccionará ante un líder, lo cual revelará también si uno es un David o un Saúl.

Cómo me puede ayudar a mejorar en el ministerio.  Emulando o imitando la gran verdad que menciona el autor en cuanto a qué puede hacer uno cuando el rey decide usarlo como blanco en sus prácticas de tiro y qué sucede si el joven decide no devolver el golpe.  Él recomienda lo siguiente:  (1) simular que no se vean las lanzas, aun cuando vengan directamente contra uno (2) aprender a esquivar rápidamente el golpe (3) aparentar que nada ha sucedido. Seguir también el ejemplo de David que descubrió tres principios que impidieron que lo hirieran con las lanzas:  (1) no aprender nada acerca del arte elegante y fácil dominio de la lanza (2) apartarse de la compañía de todos los lanceros (3) mantener la boca herméticamente cerrada.  De esta manera nunca será tocado por las lanzas, aun cuando le atraviesen el corazón.  Si se aplican estas enseñanzas en cualquier ministerio se podrá simular, esquivar y aparentar que no se verán los ataques que vengan; y así se podrá salir vencedor, apartándose de lo que pueda dañarle, manteniéndose con seguridad y control de toda situación.

 

REFERENCIAS

Edwards, G. (1986).  Perfil de Tres Monarcas: Saúl, David y Absalón.  Editorial Vida.

Wilton M.N., Mayo J. R. (1998).  Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia.  Editorial Caribe.

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