RECORDATORIO 9:30 a. m. Estudios Bíblicos en la Escuela Bíblica

Un momento de quietud

erosario
Creado por: erosario
Día: 11/15/2018 @ 12:00:00 am
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Sabemos que debemos asignar tiempo para la confesión, arrepentimiento, adoración, lectura de la Palabra, resistir al enemigo y orar por los perdidos.  Entonces, procedemos a dividir nuestro tiempo de quietud en secciones cortas apresuradas para no quedarnos sin tener el tiempo devocional.  ¿Dios nos llama a eso?  El motivo correcto debe ser el de un hijo en la presencia de su Padre amoroso, eso es estar en la comunión correcta.  Nada que se interponga entre Él y nosotros, oyendo su voz, dejando a un lado las agendas por las de Él y cómo el Espíritu Santo nos dirija, con fe, como la de un niño.

Prioridades en el estilo de vida

¿Por qué si en este S. XX1 hay tantas comodidades hay menos tiempo libre para intimar con nuestro Dios que en ninguna otra generación?  ¿Será porque nos pasamos con los audífonos puestos, con el programa de TV, con las redes sociales, con los juegos electrónicos o el celular inteligente; que se han convertido en nuestros amos severos que nos toman preso, sin darnos nada a cambio, pero sí con la culpabilidad de haber perdido miserablemente nuestro preciado tiempo?  ¿Será que la tecnología ha dirigido el mundo con éxito con cosas triviales y sin importancia y con lo que no nos satisface?  Sin darnos cuenta estamos rendidos a divertirnos con cosas empacadas que nos roban los minutos, las horas y los días.  Preguntémosle a Dios:  “¿Padre, hay algo con lo que lleno mis horas y días que no es sano espiritualmente?  ¿Las diversiones sin importancia me están quitando tiempo valioso para intimar contigo?”  Seamos honestos y rectifiquemos para empezar a hacer lo que Dios nos demanda:  “estar bajo su presencia y a sus pies”.

Sugerencias para lograr lo que Dios nos demanda

  • Establecer nuestras metas con las prioridades correctas.  Debemos ser realistas al fijarlas porque si no se convierten en los mayores destructores de nuestro tiempo de quietud.
  • Entender que todos tenemos diferentes exigencias en nuestra vida diaria; demandas que no son constantes y que seguirán cambiando a lo largo de las etapas en que vivimos.
  • Elegir el tiempo de quietud de acuerdo a nuestro programa diario y al reloj biológico de nuestro cuerpo, si somos diurnos o nocturnos; saber cuándo somos más productivos si en la mañana, tarde o noche.
  • Evitar sacar diariamente un tiempo largo de dos o tres horas de oración y lectura bíblica.  Sacar un tiempo devocional de comunión, de acuerdo a nuestro programa y a las exigencias físicas.  ¡Dios conoce nuestro corazón!
  • Ser creativos en buscar formas de cómo podremos estar más satisfechos,  comunicados y conectados en comunión con Dios, como un hijo obediente con su padre amoroso.

Cómo ser creativos

  • Comenzar con poco, con un período manejable, por ej. de 5 a 10 minutos diarios, e ir aumentando el tiempo a medida que profundizamos en nuestra intimidad con el Padre.  La meta es consistencia, no cantidad.
  • Identificar cuál  es el mejor momento y luego ser consistente con la cita del encuentro con nuestro amado Señor.  Para unos será temprano en la mañana, para otros en la noche.  Si se nos pasa un día, no importa, Dios no está contando para juzgarnos y tampoco nosotros debemos hacerlo.
  • Encontrar un lugar a solas para no tener distracciones ni interrupciones que nos afecten nuestra concentración.  Ser flexible y saber exponerse a otros lugares porque a veces podremos hacerlo aun cuando haya mucha gente, en un parque atestado de gente.
  • Sacar diariamente un corto tiempo para la confesión de los pecados que cometemos, de acuerdo a nuestra consciencia y a lo que Dios nos demuestra.  El hacerlo consecutivamente evitará que nos endurezcamos y nos distanciemos de Él.
  • Tomar tiempo para adorarlo y gozarnos en su presencia.  Recordar que nos estamos reuniendo con nuestro Creador; adorándole por todo lo que Él ha hecho, hace y hará en nuestras vidas y por todas sus maravillas.  Meditar en la Palabra que estamos leyendo y usar Salmos durante este tiempo de quietud, de fácil memorización, con alabanza y adoración.
  • Orar teniendo a mano una lista general de peticiones:  familia, trabajo, ministerios, líderes espirituales, país,  naciones, etc.  Interceder por la carga personal que tengamos:  aborto, abuso con los niños, criminalidad, etc.  Ser flexible y permitir que el Espíritu Santo abra nuestro corazón en intercesión por una persona o situación o circunstancia por la que Dios quiere que oremos.

Orar sin cesar

El Apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17 nos advierte que oremos sin cesar.  ¿Y cómo podemos orar en todo tiempo?  Pablo nos exhorta a que el deseo de Dios es que uno tenga una actitud de oración continua, con la presencia del Espíritu Santo.  En nuestras tareas diarias, en las actividades del trabajo y en todo momento estaremos permitiendo que nuestra sensibilidad espiritual aumente con una profunda comunión con el Padre.  Esta se desarrolla en nuestros momentos de quietud, silenciosos, sin prisa, donde aprendemos a lanzar misiles de oración directo al Padre.  De esta forma, nuestros momentos de quietud se volverán no sólo en unos cuantos minutos de oración y adoración cada día sino en la puerta a la vida de una comunión íntima con nuestro Creador y Padre Celestial.

 

REFERENCIA

Drake, Jim.  (2006).  “Un Momento de Quietud”.  Diario Devocional 2006. Colombia:  Centros de Literatura Cristiana.  Editor Publicaciones de JuCUM:  Juventud con una Misión.

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