RECORDATORIO 9:30 a. m. Estudios Bíblicos en la Escuela Bíblica

Historia

Estableciendo un Legado Espiritual

Introducción

Los patriarcas son mensajeros de Dios y precursores de nuevos comienzos. El período patriarcal empezó con el llamamiento de Abraham y sus descendientes inmediatos, Isaac y Jacob, para dar comienzo al trato de Dios con la raza humana y de la respuesta divina.  Estos antepasados fueron fundamentales para la fe ilustrada en la Santa Biblia y formaron la gran familia de los creyentes por todo el mundo.  La simiente prometida a Abraham se cumplió en Jesús; y todo el que cree en Él puede decir que es descendiente de Abraham y de los llamados patriarcas.  En fin, los patriarcas fueron las primeras cabezas de la familia representativa que Dios eligió para que recibieran las bendiciones prometidas en el pacto, en nombre de los creyentes de todos los tiempos.

Por consiguiente y sin lugar a duda, se le puede denominar a mi padre, el Rev. Juan Rosario Santana, como uno de los patriarcas de los tiempos modernos por los datos bibliográficos que se comparten en esta reseña que así lo evidencian.  Con motivo de su decimoséptimo aniversario de muerte, 4 de julio de 2018, le dedico este escrito en su memoria.  Tomé de base el libro de sus Memorias que preparamos sus hijos e hijas, bajo la coordinación del hijo menor en el 2002, luego de su muerte.  Se creó con el propósito de dar a conocer la historia de una familia bendecida que se multiplicaría por muchas generaciones para que se cumpliera en mi padre lo que le dijo Dios a Abraham:  “En tu simiente serán benditas todas las generaciones por venir, por cuanto obedeciste mi voz” (Gén. 22:18).

Datos Biográficos

El pastor Rosario nació el 17 de agosto de 1908; y su padre fue Epifanio Santana y su madre Canuta Rosario.  Decidió usar el apellido de su madre por ser muy apegado a ella, quien lo amamantó hasta la edad de seis años.  Se decía que el padre de Epifanio Santana vino de las Islas Canarias.  Su tez era muy blanca, mientras que Canuta era de tez morena, pelo lacio y ojos azules.  Juan era el menor de seis hermanos, tres de los cuales eran de padre:  Juan, Flor y Candita.  

Su niñez fue muy corta y dura.  Juan estudió hasta tercer grado; y a la edad de ocho años se ganaba un jornal trabajando junto a su madre.  Poco más tarde comenzó a trabajar en la caña y a recoger café para ayudar económicamente a su familia, ganando de 35 a 50 centavos al día.  A los diecisiete años dejó la caña y el café para vender dulces.  Poco más tarde comenzó con el negocio de la compra y venta de telas.  Aprendió a cortar en el mismo taller que le proveían las telas para la venta.  Ya para esa época tenía empleadas que cocían para él; y una vez cocida la "quincalla", la vendía.

Alrededor de los 22 años se casó con su primera esposa, Juanita Alejandro, quien murió a los 35 años.  Engendró ocho hijos, de los cuales sobreviven sólo tres: Bustelo, Juan Jr. y Elizabeth.  Luego se casó con Virginia Galarce y engendró 18 hijos, pero sobrevivieron solamente 11:  Nahum, Genil, Kenia, Elmy, Loida, Ruth, Hilda, Nitza, Marisol, Olga Neris y Edgar.

A la edad de 28 años visitó una pequeña iglesia; y se encontró que el pastor estaba ausente y no había quién predicara.  El hermano Juan se ofreció a predicar, aun cuando ni siquiera se había convertido al Evangelio. Sintió un llamado formal cuando una mañana estaba debajo de un árbol de mangó y oyó una voz muy fuerte que le dijo:  "Levántate y edifica mi iglesia".  ¡Cuán grande fue su impresión que ese mismo día consiguió veinticuatro piezas de madera y zinc; y ya al día siguiente se levantaban las paredes de lo que fue su primera iglesia! Y de esa forma inició su ministerio.

Por cinco años recorrió los campos vendiendo su "quincalla" y predicándole de Dios a sus clientes y a todo el mundo, a tiempo y fuera de tiempo.  Cuando no tenía a quién predicarle, le "predicaba a las piedras".  No fue hasta el 6to. año que 150 personas se añadieron a su congregación.  Predicaba con tanto fervor y éxito que comenzó a ser perseguido y aborrecido por aquellos que se enriquecían de la venta del licor y de la celebración de bailes; aun cuando éstos frecuentemente terminaban en pleitos y matanzas.  Nunca levantó la mano en contra de los que muchas veces le pegaron o intentaron pegarle.  Siempre tenía de lema que su familia Rosario vino para bendecir a los que le maldecían; y como él decía: "¡Los he enterrado a todos!"

Ministerio Ejemplar Consolidado

Desde entonces estuvo predicando el Evangelio por aproximadamente setenta años.  El Hno. Juan era un hombre de pocas palabras, nunca habló de sí mismo y siempre hablaba de Cristo.  Su lema era:  "¡Predicar a tiempo y fuera de tiempo!"  Cuando hablaba de Cristo, las palabras fluían abundantemente de sus labios.  Hoy día muchos han sido tocados directa o indirectamente por su Ministerio.  Fue el fundador del Concilio Pentecostal Apha Iota Omega, Inc.  Dentro de sus discípulos, fuera de su familia, se encuentran los pastores:  Antonio Alvira, Darío Peña y Obed Peña.  Entre los ya fenecidos:  José Cheito Rivera, Fermín Delgado y Víctor Ortiz, quien fue su ayudante de pastor en el comienzo de su ministerio pastoral.

Legado espiritual.

Como un verdadero patriarca, estableció un legado espiritual en la Familia Rosario en la primera, segunda y en proceso, la tercera generación de algunos de sus hijos e hijas que hoy fungen como apóstol, pastores, esposas y asistentes de pastores, líderes de ministerios, cantantes o salmistas y músicos en Puerto Rico, Estados Unidos y Panamá.

En la primera generación, en sus hijos e hijas: Juan Rosario, Jr., pastor de la Iglesia Pentecostal Alpha Iota Omega en Naguabo; Nahum Rosario, apóstol y fundador del Ministerio Mundial Maranatha y hoy pastor en Panamá; Genil Rosario, pastor de la Iglesia Pentecostal Alpha Iota Omega en Naguabo; Kenia I., esposa del pastor Israel López de la Iglesia El Calvario, "Un Oasis en el Desierto" en Virginia; Elmy, esposa del pastor José A. (Tony) Rosario de la Iglesia Alfa y Omega de Las Piedras, Inc.; por parte de Ruth, su esposo, Eulogio Rosario Jr., músico y director del Ministerio de Alabanza y Adoración y anciano de la Iglesia Maranatha en Humacao; y en el caso de Hilda, se ha destacado junto a su esposo Steven Stewart en el ministerio de consejería en varias iglesias.

En la segunda generación, nietos y nietas: Miriam (Bustelo), Co-fundadora del Centro de Enseñanza para la Familia, Inc. en Humacao; Naissac (Nahum), pastor de la Iglesia Maranatha en Chicago; Joan (Nahum), salmista y pastora de Rain Fire Church; Lesdy I. (Kenia), músico y director del Ministerio de Alabanza y Adoración en la Iglesia El Calvario "Un Oasis en el Desierto" en Virginia; Gisela (Elmy); dirigente de una célula en la Iglesia InsideOut Church Los Angeles; Loidaly (Loida), Ministerio de Niños en la Iglesia Presbiteriana Reedemer en Miami; Joseph J. (Loida), Ministerio Big Brother en la Iglesia El Calvario en Miami; Chiara L. (Ruth), salmista y esposa del pastor Daniel Segui de Maranatha Revival Church en Delaware; Xiomara (Ruth), Ministerio de Adoración Iglesia Maranatha en Humacao; Zoraima (Ruth), Ministerios de Danza y Adoración Iglesia Maranatha en Chicago; entre otros.

También en la tercera generación en proceso, biznietos y biznietas, ya se están despuntando como cantantes y músicos; y serán los futuros líderes ministeriales que emularán a sus antecesores estableciendo el legado espiritual que han heredado.

Así vivió y así murió el 4 de julio de 2001, cumpliendo ya 17 años de estar morando en los brazos de su Señor. Sin duda alguna, dejó un legado espiritual a su familia y a todos los que impactó con su ejemplar vida. A través de la semilla que regó con mucho sacrificio y pasión, hoy recogemos los frutos en nuestra generación y en todo el mundo como un verdadero patriarca y somos bendecidos con un legado espiritual. “Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.” Isaías 61:9 RVR1960